Chufa/Tiger Nut
La Chufa, también conocida con Tiger Nut o Almendra
de tierra, es el tubérculo comestible producido por una planta herbácea conocida
como Juncia Avellanada, Cyperus esculentus.
Parece ser que su origen está en el noreste de África, y que fue domesticada
en Egipto, datándose la primera referencia histórica en siglo XV a.C., cuando
se hallaron muestras de este tubérculo en un sarcófago.
Desde allí se expandió a otras regiones, y fue introducida
en la Península Ibérica por los árabes allá por el siglo VIII, quienes la
trajeron de la abrupta región del Shūf, en francés Chouf, al mediterráneo, concretamente
a Valencia, donde prosperó gracias al clima y la tierra adecuados.
Hoy en día, además de en España, es cultivada en diversas
partes del mundo, incluyendo África, Asia Occidental, India y Costa de Marfil.
Los frutos crecen bajo tierra, como la patata o el jengibre,
de forma a veces redondeada, y otras veces alargada, suelen tener un tamaño pequeño,
con un color marrón terroso y un aspecto rugoso que se acentúa con el proceso
de secado después de la cosecha.
De su fina piel arrugada surgen unas líneas que surcan toda
su superficie y que dan a este pequeño tubérculo un aspecto atigrado. De ahí uno de sus nombres en inglés, Tiger Nut.
Este fruto presenta unas excelentes propiedades
nutricionales, es rica en fibra, grasas saludables, minerales como calcio, potasio
o fósforo, vitamina C, y enzimas que favorecen la digestión. No contiene gluten.
Las chufas tienen un sabor terroso, almidonado y dulce,
similar al de las nueces.
Aunque se podrían consumir en crudo, previa hidratación,
como snack o aperitivo, su principal uso sigue siendo para la elaboración de
bebidas, esencialmente la horchata.
Para cocinar con chufas es recomendable dejarlas a remojo en
agua limpia entre 8 y 24 hrs, cambiando de vez en cuando el agua para retirar
las impurezas o suciedad que pueda ir surgiendo.
Las chufas, una vez hidratadas, se pueden cocer solas o con especias y azúcar, se pueden tomar de postre, o como topping en yogur o ensaladas de frutas, en panes, bizcochos, sopas y cremas.
Además, al no tener gluten, la harina de chufa se
convierte en una alternativa ideal para celíacos.
