Grosella Espinosa Europea/Gooseberry

 

La Grosella Espinosa Europea, Ribes uva-crispa, conocida también como uva espina, parra de uva pincho o uvas de San Juan, entre otros, es un arbusto oriundo de Europa, el noroeste de África y el sudoeste de Asia Menor.

Esta planta pertenece a la familia Grossulariaceae, que incluye todas las variedades de grosellas y grosellas espinosas, a su vez consta de dos géneros, Grossularia y Ribes, siendo a veces tratada de una manera o de otra.

Desde la antigüedad, se cultiva con frecuencia por sus frutos comestibles, que se fermentaban para obtener un vino de grosellas. Después estos cultivos se asilvestraron muy frecuentemente, por lo que su distribución actual puede no coincidir con la que hubiera tenido sin la intervención humana.

Posee tallos espinosos y produce flores acampanadas que surgen aisladas, en parejas o tríos.

Sus frutos son unas bayas agridulces, de apariencia pilosa o suaves, y con colores que van del verde, amarillo o blanco, hasta variantes rojas y púrpura oscuro.

Las grosellas ofrecen un sabor ácido y dulce muy intenso, que va desde una acidez que hace fruncir los labios cuando están verdes, hasta un equilibrio complejo y afrutado, mezcla de kiwi, maracuyá y manzana verde, a medida que maduran, con notas florales o vinícolas.

Su aroma es fresco, ácido y, a veces, floral, similar al de las uvas o los cítricos.

Es fuente de vitaminas C, A, B5 y B6, folatos, betacarotenos, muy rica en potasio, aportando también calcio, fósforo, cobre y manganeso.

Además, son ricas en fibra dietética que favorece la salud digestiva, ayuda a mantener niveles equilibrados de azúcar en sangre, contribuye a la sensación de saciedad, reduce la inflamación y ayuda a reducir los niveles de colesterol.

Es por tanto una fruta muy saludable apta para todo tipo de dietas y etapas de la vida, salvo excepciones por prescripción médica.

Dentro del género de estos groselleros espinosos, hay variedades muy apreciadas, tanto culinariamente, como por su relativamente fácil cultivo.

Algunas de las más populares son:

Captivator” es una variedad híbrida de grosella, europea-americana, conocida por no tener casi espinas, ser vigorosa, muy resistente al frío y a enfermedades.

Produce bayas rojas, dulces y jugosas, ideales para comer frescas o en mermeladas y postres, madurando a mediados de verano.

Hinnonmäki Grön” es una variedad popular de grosella espinosa conocida por ser resistente a enfermedades como el oídio, tener un crecimiento vigoroso, ser auto-polinizante, y adaptarse bien a diferentes condiciones de luz, así como una relativa facilidad de cuidado.

Sus frutos son grandes, verdes, dulces y con un punto ligeramente ácido, aptos para comer frescos o procesados.

Hinnonmäki Röd” es una variedad finlandesa, rústica y productiva, apreciada por sus frutos dulces y aromáticos de característico color rojo brillante.

Fácil de cultivar incluso en espacios reducidos, se adapta bien a climas templados y ofrece una cosecha abundante y regular.

Sus bayas son verdes, grandes, jugosas y de sabor agridulce, excelentes para comer frescas, hacer mermeladas o postres.

Tatjana” es una variedad de grosella espinosa muy apreciada por su falta casi total de espinas, alta resistencia a enfermedades y excelente tolerancia al frío, siendo una opción ideal para jardines, fácil de cosechar.

Produce frutos grandes, verde amarillentos, muy aromáticos y de sabor dulce-ácido, perfectos para consumir frescos o en conservas.

Las últimas tres variedades proceden de Finlandia, donde se cultiva ya que sus condiciones climáticas frías y suelos ácidos son ideales para esta baya resistente, que prospera en inviernos rigurosos.

Así se ha convertido en una opción agrícola viable para un país con limitada agricultura tradicional, incluso en pequeñas fincas, produciendo variedades autóctonas.

Tanto si se recolectan, como si se compran, hay que valorar cuál es su grado de madurez, y su uso posterior.

Esto es importante ya que, las grosellas pequeñas y de color verde intenso son las más adecuadas para acompañar platos salados, mientras que las más grandes y maduras son ideales para preparar postres.

Estos frutos son bien conocidos en la elaboración de postres, como pasteles, batidos y crumbles.

En mermeladas, curries, chutneys y platos salados, donde su acidez puede llegar a contrarrestar la potencia o la sensación grasa. 

Se las suele conservar secas, en jarabe azucarado o encurtidas. También se utilizan para aromatizar bebidas y licores o elaborar vino de fruta.

Si se deshidratan, es un ingrediente muy versátil, bien sea utilizada entera, y rehidratada, o en polvo, aportando un sabor y profundidad únicos.

En India, hay una variedad de grosella conocida como Amla, potente y ácida que se utiliza tanto en su cocina, como en la medicina tradicional Ayurveda por su sabor agrio, ligeramente amargo y tánico.

En polvo puede ser incluida en blends de especias y pastas de curry, en los que añadirá notas ácidas y aromáticas sumamente apetitosas.

Hay una salsa llamada Cumberland, que entre sus ingredientes incluye jalea de grosellas, si se sustituye esta mermelada, por otra de grosella espinosa, potenciara los sabores terrosos, silvestres y naturales que evocan un entorno forestal, y que combinan a la perfección con la finalidad de esta salsa, la caza.