Marmite

 “Love it or hate it”, te encanta o lo odias.

Con este famoso y pegadizo eslogan, Marmite se ha hecho famosa en todo el Reino Unido y más allá.

La razón es más que obvia, este condimento es uno de los productos más controvertidos de la historia, capaz de polarizar la opinión de los consumidores entre admiradores y detractores, dividiendo al público británico, donde empezó todo, desde 1902.

Si se ha pasado un tiempo en Inglaterra, no importa si mucho, o poco, probablemente sea uno de los primeros sabores que viene a la mente, ya que, si bien se ha estado con una “host family”, o en cualquier hotel, siempre está disponible a la hora del desayuno, aunque ese recuerdo bien puede ser no positivo.

De hecho, el sabor de Marmite, la famosa pasta oscura y pegajosa para untar, a base de extracto de levadura de cerveza, es digamos, muy particular, complicado de describir.

A saber: es intenso, salado, picante, un concentrado de umami que puede sorprender al paladar desprevenido, de quien imita al aquellos que la untan encima de un pan con mantequilla, sin probar un poquito antes, y confundiéndola con mermelada o chocolate.

Es tal la pasión que Marmite puede llegar despertar que, el pánico se extendió por todo el Reino Unido cuando se supo que el popular producto corría el riesgo de desaparecer de los estantes de los supermercados del país, debido a un tema de precios con la distribuidora.

Pero, para conocer cómo se llegó a producir este condimento, hay que adentrarse en la materia prima base que lo forma, la levadura, y los pasos de la microbiología para descubrirla.

Todo, mirándolo con los ojos actuales, puede parecer fácil, pero, si se mira con perspectiva, se llega a la conclusión que primero se le ha tenido que ocurrir a alguien, o alguien ha tenido que descubrirlo.

Para descubrir los orígenes de esta pasta, hay que remontarse al siglo XVII, cuando un científico neerlandés, Anton van Leeuwenhoek, (1632-1723), conocido comúnmente como “el padre de la microbiología” y considerado el primer microbiólogo y el inventor del microscopio, fue el primero en observar la levadura al microscopio, que en aquella época no la consideraba un organismo vivo, sino una estructura globular.

Años más tarde, en 1857, el microbiólogo francés Louis Pasteur, (1822-1895), descubrió que la fermentación alcohólica era provocada por levaduras vivas y no por un catalizador químico.

Avanzamos hasta el siglo XIX, donde un famoso científico alemán, Justus von Liebig, (1803-1873), descubrió accidentalmente que los residuos derivados de la levadura utilizada en la elaboración de cerveza podían convertirse en un concentrado con sabor a carne que era completamente vegetariano.

Poco después, en 1902, se fundó la Marmite Food Company en Burton-Upon-Trent, Staffordshire, designada acertadamente como “The Brewing Capital of Britain”, un lugar donde se podían obtener fácilmente las materias primas en las numerosas fábricas de cerveza de la ciudad.

Inicialmente se producía en un tarro de barro hasta que, en 1920, se introdujeron los emblemáticos tarros de cristal marrón con forma bulbosa, con la etiqueta amarilla y roja, y cuyo diseño ha cambiado poco en casi un siglo. 

Se especula con que el tarro es marrón debido a preservar su contenido de la exposición al sol, o a la luz, ya que esta, puede provocar la degradación y destrucción de ciertas vitaminas del complejo B, siendo la B2, B9 y la B12, las más sensibles a la fotólisis, y exactamente las que contiene Marmite en mayor proporción.

Pero, ¿Cuáles son los ingredientes de este alimento untable?

La Marmite está elaborada con: Extracto de levadura, Extracto vegetal, Especias, Sal y Vitaminas de grupo B, tales como: Niacina (B3), Tiamina (B1), Riboflavina (B2), Ácido fólico (B9) y Cobalamina (B12).

¿Cómo se fabrica Marmite?

Después de consultar diferentes fuentes, y dado que estas operaciones son principalmente confidenciales, la conclusión es que el método de producción es un complejo proceso químico y biológico, que se produce principalmente mediante la autólisis de la levadura.

La levadura se calienta, normalmente entre 50 °C y 95 °C, para matar las células y activar las enzimas internas. Estas enzimas descomponen las proteínas complejas en compuestos más simples y ricos en sabor, sobre todo glutamatos, que proporcionan el característico sabor umami.

Una vez descompuestas las células de levadura, la mezcla se centrifuga para separar la sustancia rica en nutrientes, llamada extracto de levadura, de las cáscaras insolubles de la pared celular.

El extracto líquido se pasa por evaporadores para eliminar el agua, concentrando los sólidos hasta alcanzar una consistencia espesa y pastosa.

A continuación, el concentrado resultante se filtra a través de paños gruesos para garantizar una textura suave.

Finalmente, se mezclan ingredientes secretos, como extractos vegetales, especias y sal, para conseguir el perfil de sabor característico de Marmite. 

Marmite, ha sido, y es, una marca que ha sabido reinventarse, y de la que no se ha visto síntoma de agotamiento, a juzgar por sus campañas publicitarias, y sus versiones del producto.

Estas campañas, inicialmente hacían hincapié en las propiedades saludables del producto, ensalzándolo como “la pasta para untar con la que creciste y de la que nunca te cansarás”.

Durante la década de 1980, se anunciaba con el eslogan “My mate, Marmite”, coreado por un pelotón del ejército.

La idea de un producto que se ama o se odia fue explotado en una campaña de marketing a gran escala a lo largo de la primera década del siglo XXI, que incluía dos sitios web: “I Love Marmite” e “I Hate Marmite” donde la gente compartía sus experiencias con Marmite y se le animaba activamente a alimentar este debate.

En 2002 Marmite celebró su centenario, en un momento en el que la demanda pública era alta y la empresa estaba valorada en 30 millones de libras esterlinas.

En 2004, un anuncio de televisión británico parodiaba la película The Blob, en la que sustituía al ente alienígena original por Marmite, y que fue retirado de la televisión después de que algunos padres denunciaran que sus hijos habían tenido pesadillas después de verlos.

En 2007, Marmite produjo una edición limitada de Guinness Marmite, con un 30 % de levadura Guinness, y un sabor más sutil y suave.

En enero de 2008 se lanzó una nueva edición especial, Champagne Marmite, para el día de San Valentín, con un 0,3 % de champán añadido a la receta, que tenía un olor más dulce que la crema normal, un tono ligeramente más claro.

La edición especial también tenía una etiqueta modificada en forma de corazón con «I love you» en lugar del logotipo habitual de Marmite.

En marzo de 2010, Unilever lanzó una versión extra fuerte de la pasta para untar llamada «Marmite XO».

Para celebrar el Jubileo de la Reina Isabel II en 2012, Marmite lanzó un tarro de edición especial. La etiqueta rediseñada presentaba una combinación de colores basada en la bandera británica; el logotipo de la marmita y la cuchara se sustituyó por una corona dorada y la tapa era roja, en lugar de amarilla.

Para la Navidad de 2012 se lanzó una edición limitada dorada, que contenía motas comestibles de color dorado.

La edición especial Marmite Summer of Love presentaba una etiqueta con temática Flower Power, también con las dos opciones, Love or Hate.

La mezcla de esta edición especial tenía un sabor más ligero, ya que se elaboraba con levadura 100 % Lager.

En 2015, por primera vez, Marmite ofreció a los consumidores la posibilidad de personalizar sus tarros.

En 2016, también se diseñaron etiquetas de edición limitada para el día de San Valentín y el día de la madre, para que los consumidores las personalizaran y las regalaran.

En 2018, Marmite creó otro reclamo publicitario relacionado con el oro al presentar un tarro chapado en oro con un valor estimado de 1500 libras, y que ha sido considerado el tarro más caro de esta pasta jamás fabricado.

Este tarro, del que solo se fabricó 1 unidad, está bañado en oro de 18K y pesa 498 g. y quienes lo querían tenían que descargar una aplicación de realidad aumentada para buscar tesoros, Snatch, para tener la oportunidad de ganarlo.

En 2009, Marmite se dirigió al público aficionado al críquet con el lanzamiento de una edición limitada llamada Marsten's Pedigree, con la forma de una pelota de críquet roja y elaborada con la cerveza oficial del equipo de Inglaterra.

En febrero del 2021, sacan Marmite Dynamite, su nueva crema para untar con chile para el desayuno, de edición limitada, que, además del sabor ácido de la levadura fermentada, se supone que aporta un toque picante.

En 2022, salió al mercado una versión con presunto sabor a trufa, que, aunque fue descrita como, “salada y con sabor a carne quemada”, ha tenido sus seguidores ya que, en palabras suyas, “es muy elegante”.

Y.. ¿Cómo se usa Marmite?

Lo más común es untarlo en tostadas o sándwiches.

También está delicioso untado en bollos calientes con mantequilla o galletas.

Además, se puede añadir una cucharadita de Marmite a sopas, guisos y casi cualquier plato salado para obtener un sabor delicioso e intenso.

Así mismo, la marca se ha diversificado con más productos, y en Inglaterra, se pueden encontrar bocaditos similares a pretzel y otros aperitivos, tales como como galletas de arroz, palitos de pan, patatas fritas, anacardos y una gama de productos de queso con sabor a Marmite.

Independientemente del entusiasmo, o no, que pueda provocar su peculiar sabor, hay algo especial en Marmite, como descubrió Lucy Wills, una hematóloga británica, (1884-1964), en la década de 1920.

Tras licenciarse en la Facultad de Medicina del Royal Free Hospital, Wills fue contratada en Bombay, India, para investigar por qué muchas mujeres embarazadas padecían una forma grave y a menudo mortal de anemia.

En 1931, descubrió la existencia de una sustancia crucial en el extracto de levadura cuando alimentó con Marmite, que estaba presente en las raciones de los soldados durante la Primera Guerra Mundial y que se creía era una rica fuente de vitaminas, a mujeres embarazadas anémicas en Bombay, lo que curó su anemia.

Su investigación proporcionó la primera prueba de la existencia de una vitamina hasta entonces desconocida, llamada “factor Wills”, (vitamina B9), que 10 años más tarde recibió el nombre de ácido fólico. 

El folato fue la única de las 13 vitaminas descubierta por una mujer, y como viene siendo habitual, más en esa época, Lucy Wills no recibió ningún reconocimiento público, aunque la importancia de su descubrimiento se hizo cada vez más evidente.

Posteriormente, se demostró que esta vitamina no solo corregía la anemia, sino que también prevenía el nacimiento de bebés con espina bífida, una grave malformación congénita.

Para las personas que gustan conocer acerca del mundo de la alimentación y nutrición, es agradable conocer que, además del gran atractivo comercial de este producto, desempeñó un papel determinante en la historia de la medicina.