Arame/Arame Seaweed

 

El Arame, Eisenia bicyclis, Sea Oak, es un alga parda, perenne, que pertenece a la familia Laminariaceae, autóctona de las aguas templadas del océano Pacífico, donde crece principalmente a lo largo de las costas rocosas de Japón, con cierta presencia en Corea del Sur.

Se distribuye desde la parte norte hasta la parte central de la costa del Pacífico de Honshu, la parte sur de la costa del mar de Japón y la isla de Jeju.

Crece en zonas de arrecifes, forma grandes comunidades y puede alcanzar de 1 a 3 m de altura.

Se adhiere a la roca mediante una estructura denominada disco basal o apretador, similar a una raíz.

Se caracteriza por tener un estipe, tallo, grueso y firme que se divide en dos o más ramas principales, de las cuales cuelgan largos talos frondosos, similares a tiras.

La superficie del talo presenta arrugas, y las ramas laterales de las hojas sirven para fijar las hojas laterales secundarias.

Se cree que el nombre “Arame” proviene de la textura rugosa de su superficie, a menudo descrita como “Arai” en japonés.

El consumo de algas en Japón se remonta al siglo IV, y se sabe que el Arame se recolectaba durante el periodo Nara, 710-794 d. C.

Pero esta alga, en particular, tiene una importancia histórica sumamente relevante, al formar parte de las ofrendas tributarias, ya que, documentos históricos como el Engishiki, una ley japonesa del año 927 d. C., señalan que el Arame se ofrecía como tributo a la corte imperial desde las provincias de Ise y Shima.

Los registros del santuario Ise Jingu también indican que el Arame se ha utilizado en ofrendas ceremoniales desde mediados del siglo VIII.

Es un alimento tradicional en la región de Kansai, utilizado especialmente durante el festival Obon en agosto para honrar a los antepasados.

Los habitantes de esta hermosa región, son muy de seguir las tradiciones, también en las labores de la cosecha de estas algas, las cuales a menudo se recolectan a mano por buzos que utilizan máscaras y pequeñas hoces, una práctica que se ha mantenido durante siglos.

Debido a su sabor astringente natural, tradicionalmente se remojaba en agua de mar, se secaba al sol, y, a menudo, se remoja en agua de mar o se cuece al vapor antes de volver a secarse para su venta, tal y como señala el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF).

Es difícil encontrarla fresca y lo más habitual es comprarla deshidratada, lo que implica a someterla a un proceso de rehidratación, normalmente con 15/20 min., suele ser suficiente.

El Arame es muy apreciada por su sabor suave y ligeramente dulce, su alto contenido en minerales, como hierro, calcio, yodo y magnesio, su baja cantidad de grasas, y sus niveles de fibra. También es rica en alginato, un gelificante culinario muy apreciado en la cocina moderna.

El Arame se expande hasta alcanzar entre tres y cuatro veces su tamaño, después se escurre bien, y ya puede ser usado de múltiples maneras.

Es habitual mezclarlo con jengibre, zanahorias, semillas de sésamo y aceite de sésamo tostado, o se utiliza en ensaladas cremosas con tofu o aguacate.

En salteados y guisos, fideos y sopas, o cocido a juego lento con tofu.

Es un ingrediente versátil que puede añadirse a platos de pasta, utilizar como guarnición para arroz cocido o incorporar a magdalenas saladas o pasteles salados.

Combina bien con aceite de sésamo, mirin, tamari, jengibre, tubérculos, tofu y cítricos.

El Arameto rakkasei no nitsuke (あらめと落花生の煮付), ha sido muy popular en la región de Higashimikawa como plato de reserva elaborado con ingredientes de la península de Atsumi.

En la zona de Toba, se elabora el Aramemaki, que está impregnado del sabor de las algas y de los nutrientes del pescado, y se consume como guarnición para acompañar el arroz o como aperitivo para acompañar el sake.

Otros platos de la zona incluyen el Tsukudani (つくだに), el Arame en vinagre, hervido o aderezado con pasta de miso, o el Takikomi Gohan (炊き込みご飯).

Respecto a sus usos medicinales, se utiliza tradicionalmente en la medicina popular japonesa y coreana para favorecer la salud de la tiroides, actuar como desintoxicante y contribuir a la salud digestiva.