Breizh Curry
Hay lugares en este Planeta Azul en que habitamos, donde el
viento parece llevar consigo el aroma de la sal, donde el océano no es un
horizonte, sino una forma de entender la vida. Bretaña es uno de ellos.
Tierra de mareas infinitas, de acantilados modelados por el Atlántico y de antiguas leyendas celtas, ha encontrado siempre en el mar su mayor fuente de riqueza e inspiración.
Precisamente de esa íntima relación entre el hombre y el océano nace el Breizh Curry, una mezcla de especias que captura el espíritu de esta tierra con la misma intensidad con la que el mar abraza sus costas, y en la que su nombre es ya una invitación al viaje.
“Breizh”, como se conoce a Bretaña en la lengua ancestral bretona, evoca una identidad orgullosa y profundamente arraigada a sus tradiciones.
“Curry”, en cambio, nos transporta a los mercados rebosantes
de aromas de la India y del sudeste asiático, donde las especias han sido
durante siglos el lenguaje universal del comercio, la cultura y la
hospitalidad.
La unión de ambos términos simboliza el encuentro de dos
mundos que, aunque lejanos, comparten una misma vocación viajera.
El Breizh Curry no pertenece a las antiguas recetas transmitidas de generación en generación, sino que es una creación contemporánea, nacida del deseo de artesanos, maestros especieros y cocineros bretones por expresar el paisaje que los rodea mediante los aromas.
No se pretendía imitar los curries orientales, sino
rendirles homenaje creando una mezcla que hablara con el acento del Atlántico.
La inspiración surgió allí donde la tierra desaparece bajo las mareas, en las rocas bañadas por las aguas frías del océano, donde crecen las algas que durante siglos formaron parte silenciosa del paisaje costero.
Con el tiempo, la gastronomía descubrió en ellas un tesoro de sabores, minerales y matices capaces de expresar el carácter del mar con una delicadeza extraordinaria.
Incorporarlas a una mezcla de especias fue un gesto sencillo y, al mismo tiempo, profundamente simbólico: el océano pasaba a formar parte del corazón mismo del condimento.
Cada pizca de Breizh Curry parece guardar la memoria de los puertos bretones, de las embarcaciones regresando con la marea, de los mercados donde el pescado recién desembarcado comparte espacio con cestas de verduras y pequeños puestos de especias llegadas de tierras lejanas.
Es la prueba de que las cocinas más vivas no permanecen inmóviles, sino que evolucionan sin renunciar a sus raíces, acogiendo nuevas influencias mientras conservan intacta su identidad.
Así pues, la luminosidad dorada de la cúrcuma, que tiñe el
lienzo con su calidez terrosa, amarga y almizclada, se funde con el perfume primaveral
y cítrico del coriandro
El comino, denso, rotundo, cálido, aporta profundidad y misterio,
combinando a la perfección con el jengibre, que salta como una chispa punzante,
fresca y alimonada, que enciende el paladar.
La pimienta negra, junto con los granos de mostaza, corona
la danza con un fuego limpio y rotundo que despierta los sentidos, que es suavizado
por la canela, que envuelve el alma del blend con su corteza dulce, aportando un
refugio cálido y familiar.
El clavo, añade su punto místico, amaderado y balsámico, las
semillas de hinojo susurran la dulzura del regaliz, y el fenogreco esconde su
amargura inicial para fundirse en un aroma dorado de azúcar tostado.
Toda esta vorágine de sensaciones, se equilibra y
complementa con el cardamomo, el cual, desde el frescor, estalla en notas de
selva húmeda, cítricos y eucalipto radiante.
Para finalizar, las algas marinas envuelven el conjunto con
un delicado susurro salino, sin dominar la mezcla, sino acompañándola, como la
brisa acompaña a quien camina por la costa al atardecer.
Hoy, el Breizh Curry se ha convertido en un símbolo de la nueva gastronomía bretona, creativa, respetuosa con el territorio y profundamente vinculada al mar.
Dado que aporta un aroma salino y sutilmente yodado, con un
picante moderado, se utiliza principalmente en platos franceses y bretones a
base de marisco, como gambas salteadas, guisos de pescado y recetas de
mejillones con crema.
Es una elección ideal para curry de langostinos con mango,
manzana, piña y pasas, así como pasta con almejas, tofu o verduras.
Condimenta pescados, mariscos, sopas o mantequillas
aromáticas, pudiéndose también utilizar en guisos y/o estofados.
Lejos de limitarse al mundo marino, el curry bretón está
limitado solo por su imaginación, pudiéndose utilizar con carnes o volatería,
ya que potenciará el sabor de la elaboración, sin predominar en esta el sabor
marino, sino por el contrario, solo el punto umami aparejado a las algas.
Pero, ante todo, aporta una historia a cada plato, una crónica escrita por las olas, el viento y las rutas de los navegantes que, durante siglos, llevaron y trajeron aromas entre continentes.
Ingredientes:
2 Cs[1]
Cúrcuma molida, 2 ½ Cs Coriandro, 1 Cs Comino, 1 ½ Cs Semillas de hinojo, 2 Cs Pimienta
negra en grano, 1 ½ Semillas de mostaza, 1 Cs Fenogreco, 1 Cs Jengibre molido, 1
Stick de canela, 2 Cp[2]
Clavo, 2 ½ Cs Cardamomo verde, 2 Cs Alga Dulse, seca y en escamas, 1 Cs Alga Wakame,
seca y en escamas, 2 ½ Cs Alga Lechuga de mar, seca y en escamas, 1 Cs Alga Nori,
seca y en escamas.
Proceso:
Las cantidades de cada ingrediente son algo muy personal,
aconsejo ajustar la mezcla según los gustos, teniendo en cuenta la presencia de
todos los componentes del blend en la textura y aromas.
Es importante eliminar cualquier rastro de humedad en granos
y semillas.
Tostar en una sartén todas las especias, a excepción de las
molidas y las algas, entre 2/5 min., de este modo conseguiremos potenciar los
aromas y sabores de la mezcla.
Incorporar a la mezcla los ingredientes molidos cuando el
resto esté templado
Dejar enfriar unos pocos minutos.
Majar el conjunto, a excepción de las algas, en mortero de
piedra o moler con molinillo manual.
Añadir las algas en pequeñas escamas, las cuales tienen que
verse y notarse en la mezcla, sin ser predominantes debido al tamaño.
Mantener a ser posible en lugar fresco, seco y oscuro.











