Sal de Algas/Seaweed Salt
Como ya es sabido, los principales depósitos de sal son de
origen marino, sal gema, y se formaron hace unos 250 millones de años, cuando
debido a climas secos y cálidos, el agua de los mares antiguos se evaporó provocando
la cristalización de la sal, que posteriormente quedó cubierta por sedimentos
durante millones de años.
Parece ser que muchos de los depósitos más importantes se
originaron durante el período Cretácico, 145-165 millones de años atrás.
La recolección y producción de sal por parte del ser humano
comenzó mucho más tarde, con evidencias que se remontan aproximadamente al año
6000 a. C. en la Rumanía y China neolíticas.
Las civilizaciones antiguas, incluidas la china y la egipcia, desarrollaron técnicas para extraer sal del agua de mar o hirviendo agua de manantial.
La sal, o cloruro de sodio, NaCl, indudablemente ha
sido esencial para la vida humana, la civilización y el comercio durante más de
8.000 años.
Históricamente, se valoraba por su capacidad para conservar
los alimentos, actuar como moneda de cambio e impulsar el crecimiento
económico, lo que influyó en el desarrollo de las ciudades, las rutas
comerciales e incluso en la palabra “salario”.
Por otra parte, las algas marinas, macroalgas marinas, se originaron hace más de 1.000 millones de años, apareciendo las algas rojas hace aproximadamente 1.500 millones de años, las algas verdes, hace unos 900 millones de años y las algas pardas, 500 millones de años atrás.
Evolucionaron a partir de un ancestro cloroplástico común, probablemente una bacteria azul-verde, y son organismos marinos antiguos y esenciales que se encuentran en todo el mundo.
Han sido un recurso vital para el ser humano durante
milenios, con orígenes que se remontan a las dietas costeras prehistóricas y
cuyo primer uso se remonta a hace más de 14.000 años en Monte Verde, Chile.
Históricamente integradas en las dietas asiáticas, europeas e indígenas, las algas marinas se consumían con fines nutricionales y, en el siglo VIII, eran un producto sujeto a impuestos en Japón.
Repasando lo anteriormente dicho, y viendo que ambos
productos abundaban en las mismas zonas, mezclarlos para conseguir una
evolución sápida, era cuestión de tiempo.
La sal de algas marinas tiene orígenes antiguos y
globales, arraigados en las comunidades costeras que utilizaban las algas
marinas, ricas en sal, como potenciador del sabor y como fuente principal de
sal.
Históricamente, se elaboraba secando, quemando o hirviendo
las algas marinas para extraer el cloruro de sodio, una práctica especialmente
extendida en la cocina tradicional japonesa y en las costas europeas para
conservar los alimentos.
La Sal de Algas es un ingrediente culinario
fascinante que no solo realza el sabor de los platos, sino que también aporta
innumerables beneficios para la salud
Rica de minerales derivados tanto de las algas marinas como
de la sal marina, que incluyen el yodo, el calcio, el potasio, el magnesio y
las vitaminas del grupo B.
La sal de algas es conocida por su sabor redondo y umami,
una cualidad reconocida desde principios del siglo XX, debido en gran parte al
ácido glutámico presente en algas como el kombu.
Hoy en día, se produce a menudo combinando sal marina de
alta calidad, con algas secas.
La sal de algas representa una forma histórica, sostenible y rica en nutrientes de aportar el sabor del mar a los alimentos.
Las algas aportan un sabor único, salado como cabría
esperar, pero también con matices terrosos, similares al de las espinacas.
Obviamente, y como no podría ser de otra manera, esta sal
combina excepcionalmente bien con pescados y mariscos, pero también marida con
pollo y cerdo a la parrilla o asado, desarrollando sabores complejos sin
enmascarar los propios de la carne en cuestión.
También se puede utilizar como parte de un aderezo para
ensaladas y en platos de pasta y verduras.
Para finalizar es una excelente sal de mesa con un toque
diferente para esa comida especial.
Ingredientes:
15 gr Espagueti de mar, deshidratada, 15 gr Arame,
deshidratada, 15 gr de Kombu, deshidratada, 15 gr de Lechuga de Mar, deshidratada, 15 gr de Musgo estrellado, deshidratada, 15 gr de Codium, deshidratada,
15 gr de Musgo de Irlanda, deshidratada, 500 gr de sal gruesa de calidad extra.
Proceso:
Secar bien las algas.
Tostar cada tipo de alga suavemente en una sartén, para potenciar así su sabor y aroma.
Majar cada alga, por separado, en mortero hasta obtener una
textura similar a la del té.
Mezclar las algas molidas con la sal en un bol.
Mantener en un lugar seco, fresco y alejado de la luz.





